BARRAS BRAVAS DE COLOMBIA

Los Buenos

  
El fenómeno de las barras en Colombia es gigante, y aunque más se conocen por sus desmanes y atropellos, no todo es malo. Algo con lo que no están de acuerdo algunos miembros de las mismas barras y gente que trabaja con ellos, es el rotulo de “Barras Bravas”. Algunos proponen, más bien, el término ‘barristas’. Cuando se le pregunta a algunos lideres de estas barras, responden que ellos no buscan la violencia sino simplemente alentar a sus equipos.

Las barras en sí, no son lo que parecen: Turbas enloquecidas y desorganizadas que sólo quieren hacer daño. Por ejemplo, Los de Sur, de Atlético Nacional, crearon una escuela de fútbol para niños con la idea de formarlos en valores y conocimientos; llevan a cabo un concurso de literatura; y participan en más labores sociales. Los Comandos Azules han organizado conciertos con grupos de cumbia argentina. También la Guardia Albirroja Sur de Santa Fe está pronta a sacar un disco al mercado con la ayuda de un programa financiado por la Alcaldía.

El nombre de este programa es Goles en Paz, tal vez más conocido por el Padre Alirio López quien lo dirige. El programa empezó en 1999 y actúa en varias localidades y busca educar a los jóvenes; capacitarlos, hacer talleres (de un taller como este saldrá el disco) y educarlos. Todo esto enfocado a fortalecer la paz.

En Medellín está el proyecto Hinchas por la Paz, iniciado por Wilmar Herrera, que también trabaja por la paz en los estadios y entre las barras. Se enfoca en la educación, en el uso de la no violencia y en fomentar la convivencia. Según Herrera, a muchos jóvenes es necesario enseñarles cosas básicas como que las drogas son malas.

Ambos programas sí han rendido frutos. Goles en Paz se ganó el premio Guillermo Cano al juego limpio por un partido entre Nacional y Millonarios. Según Alirio Amaya, en 420 partidos sólo se han presentado cuatro problemas graves. Tal vez la rivalidad más grande en el deporte colombiano es el clásico Nacional Millonarios y, ¿Cuándo fue la última vez que un partido de estos terminó en tragedia?

Hinchas por la Paz ha sido condecorado por la Cruz Roja y el Congreso le dio una carta reconociendo su labor, entre otros premios y reconocimientos. En los últimos cinco años sí se han presentado dos muertes por problemas relacionados con las barras de Medellín y Nacional, pero se trabaja para que no vuelvan a ocurrir.

Dentro de las barras también hay sorpresas. Entre los jefes de la barra Los del Sur, hay uno graduado de sicología y otro que está próximo a graduarse de economía. En la barra de Santa Fe hay un funcionario del distrito, Diego Rodríguez “Carachas”,  un “histórico del Santa Fe”. A algunos les podría parecer sospechoso esta doble filiación en dos entidades que recientemente han sido antagónicas, pero según Herrera y Amaya (conocedores del tema), Carachas es un miembro positivo, que está a favor de ser hincha sólo por alentar a su equipo y en contra de la violencia; además de ser un activo importante porque sirve y actúa como intermediario entre la ciudad y la barra.

Está también el caso de un miembro de la barra Holocausto del Once Caldas quien fue elegido concejal de Manizales.
 

Los Malos

 

Es muy probable que sin programas como Goles en Paz e Hinchas por la Paz, las cosas estarían peor. Pero es inegable que sí hay un problema de violencia en le fútbol. ¿Pero hasta qué punto es culpa de las barras y hasta dónde es sólo un reflejo de la sociedad?  En una sociedad tan violenta como la colombiana, sería difícil un fútbol sin malas hierbas.

Este es el caso de “La Barbie”, miembro de uno de los “parches” del Santa Fe, que hoy está en la Cárcel Modelo por tentativa de homicidio.

Semana.com se enteró de la historia de una madre que estaba preocupada por el mal desempeño en el colegio de su hijo de trece años. Una psicóloga le recomendó conocer a los amigos de su hijo, ya que de allí podría venir el problema. Pocos días después el joven llamó para pedir permiso de invitar a un amigo a dormir. Cuando la madre llegó por la noche, encontró a su hijo dormido, y en el piso, en una colchoneta al lado de la cama, al amigo. Este resultó ser un señor desarrollado y barbudo. Era La Barbie, quien ya había introducido al niño en la vida de pandillas.

Según Herrera, hay que denunciar ante las autoridades a jóvenes hinchas de un equipo que lleven armas o instiguen a los del equipo contrario. No obstante, piensa que más que con represión, esto se soluciona con educación. El problema, como muestra la historia de La Barbie, es también una cuestión individual. Los padres deben tener cuidado y estar enterados de lo que hacen sus hijos. Gran parte de la violencia es perpetuada por menores fuera de control, fascinados con la idea de ser malos y de pertenecer a una “barra brava”.

 

Según Herrera, estadísticamente las barras más peligrosas del país serían:

1. Comandos Azules – Millonarios
2. Barón Rojo – América
3. Holocausto – Once Caldas
4. Los del Sur – Nacional
5. Rexixtenxia – Medellín

Para Amaya, una clasificación de este tipo no es posible ya que hay muchos factores que influyen, como lo es el tipo de agresión y la concreta afiliación de los atacantes.
 

¿Qué está haciendo el Estado?

Motivados por la opinión pública, los políticos han comenzado a mirar el problema de la violencia en los estadios con más cuidado. En este momento el Congreso debate un proyecto de ley escrito por el representante Mauricio Parody. Ha llegado al tercer debate, ya está en el Senado, y probablemente será ley muy pronto. Herrera y Amaya, aunque ven cosas positivas en el proyecto, creen que le hace falta hacer énfasis en la parte educativa. También lo ven como represivo, esto podría ser contraproducente. Por ejemplo Amaya cita una parte del texto en la que se lee “erradicar las barras”.  Eso muestra que quienes redactaron el proyecto no saben que no todas las barras de hinchas son violentas, asi que sería mejor decir que hay que erradicar las barras violentas.

Aunque las grandes barras pueden tener aspectos positivos, no se puede negar que participan en actividades que levantan sospecha y degradan su nombre. Si no desean que las llamen violentas, ¿por qué, por ejemplo, participan en el “robo de trapos”? Robo de trapos es una actividad mediante la cual le roban la bandera a otra barra. Es una actividad evidentemente violenta, que luego promocionan en sus páginas web.

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